La recuperación de denominaciones comerciales es una práctica fuerza habitual en el mundo de la automoción: lo ha hecho Seat con el Toledo, Volkswagen con el Scirocco, Alfa Romeo con la Giulia… y ahora Fiat con el Tipo. La denominación inicial del Tipo era Aegea cuando fue presentado al Salón del Automóvil de Estambul en 2015, pero este nombre sólo se conservó al mercado turco. Para el resto del mundo se recuperaba la denominación Tipo en un modelo que al comienzo fue presentado como berlina compacta pero que poco después incorporaría a la gama una carrocería de coche compacto y una de familiar.

Un clásico renovado

Del mismo modo que hizo Fiat con el Tipo en 80, las tres carrocerías disponibles –en aquella época la versión sedan se denominaba Tempra, y la familiar, Tempra Weekend, aunque básicamente eran el mismo coche– aportan una gran versatilidad al modelo, que puede ser escogido por un sector amplio del público en función de sus preferencias. Así, Fiat aumenta notablemente las posibilidades de venta respecto al anterior modelo compacto que ofreció, Bravo, que a pesar de recuperar la denominación de un compacto anterior de igual forma que hace el Tipo no llegó a contar con carrocería sedan o familiar.

La pretensión de Fiat es la de ofrecer un modelo asequible, muy equipado, con un diseño atractivo y un precio ajustado. En este sentido no podemos esperar una lista de precios propia de modelos ‘low coste’, pero del mismo modo la calidad general y las motorizaciones tampoco son las típicas en modelos ‘low cost’. En general estamos acostumbrados que los fabricantes italianos enamoren el público con sus diseños elegantes y deportivos, pero en el caso del Fiat Tipo este hecho no pasa. Esto no quiere decir que el coche no sea atractivo a la vista, pero la pretensión de Fiat de llegar a un gran número de mercados ha traído como consecuencia un diseño muy “europeizado” de su modelo compacto, sin muchas estridencias pero que no desentona en ningún aspecto.